El desafío de la Coccidiosis en la producción de pollo

La coccidiosis sigue siendo el principal factor predisponente para enfermedades entéricas secundarias, como la enteritis necrótica, en la producción de pollos de engorde a nivel mundial.

Esta parasitosis, causada por protozoos del género Eimeria, no solo afecta profundamente el bienestar animal, sino que deteriora drásticamente el índice de conversión alimenticia, obligando a los productores a buscar estrategias que equilibren la eficacia terapéutica con la rentabilidad económica. El manejo tradicional, basado casi exclusivamente en quimioprofilácticos, está siendo actualmente cuestionado debido a la creciente resistencia de las cepas parasitarias a las moléculas disponibles, lo que exige una revisión de los protocolos sanitarios en las granjas modernas.

El éxito en el control de esta patología depende de un enfoque holístico que trascienda la simple medicación del alimento y se centre en la interrupción del ciclo de vida del parásito. La bioseguridad estructural, que incluye el manejo estricto de la humedad de la cama y el control de la densidad poblacional, constituye la primera línea de defensa para mantener la presión de infección bajo el umbral crítico. Un ambiente controlado, con ventilación óptima, limita la velocidad de maduración de los ooquistes en el entorno, permitiendo que el sistema inmune del ave se adapte gradualmente sin sucumbir a una infección masiva que comprometa su desarrollo muscular.

En la actualidad, el uso de vacunas de ooquistes vivos atenuados ha ganado terreno como una alternativa sólida frente al uso prolongado de ionóforos y químicos. Al introducir una dosis controlada y uniforme de parásitos en aves de un día de vida, se estimula una respuesta inmunitaria temprana que protege al pollo durante las fases críticas de crecimiento y engorde. Sin embargo, para que esta estrategia sea efectiva, es imperativo que las condiciones de manejo en el galpón faciliten un «reciclaje» controlado de los ooquistes en la cama, asegurando que el lote desarrolle una inmunidad uniforme y duradera antes del sacrificio.

Complementariamente, la nutrición moderna juega un papel preventivo fundamental mediante la incorporación de aditivos fitogénicos, prebióticos y ácidos orgánicos que fortalecen la barrera intestinal. Estas sustancias no solo ayudan a regenerar la mucosa dañada por la replicación del parásito, sino que promueven una microbiota equilibrada que dificulta la colonización por otros patógenos oportunistas. La integración de estos componentes naturales permite reducir significativamente la dependencia de fármacos sintéticos, alineándose con las crecientes demandas globales de una producción avícola más transparente y libre de residuos químicos.

En conclusión, el control eficaz de la coccidiosis en la industria avícola contemporánea requiere un cambio de paradigma hacia una gestión proactiva y multidimensional del ave. La combinación de diagnósticos precisos mediante la puntuación de lesiones, la rotación estratégica de programas de control y un manejo ambiental riguroso es la única vía para garantizar la sostenibilidad del sector. Solo a través de la vigilancia constante de la salud intestinal y la implementación de tecnologías de vanguardia se podrá asegurar el rendimiento productivo necesario para cumplir con los estándares de seguridad alimentaria actuales.

Fuentes Certificadas:

Aviagen / Cobb-Vantress: Manuales técnicos de manejo sanitario del pollo de engorde.

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